Jerbo puede ser pequeño, pero es un gigante en lo que a cultura se refiere. Ballets, óperas, obras de teatro: si hay un escenario, él está en primera fila (y normalmente al borde de su asiento). ¿El único problema? Para ser tan pequeño, Jerbo tiene un talento asombroso para bloquear la vista. Sus orejas desproporcionadas, siempre atentas, suelen eclipsar actos enteros para las filas de atrás...
Aun así, nadie puede enfadarse por mucho tiempo: su entusiasmo es contagioso. Un verdadero mecenas de las artes, aunque probablemente debería sentarse unas filas más atrás.
